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Noticias // Nota // Educación // 05 de agosto de 2026

Cuando un examen también examina al sistema.

La UNAM aplicará un examen presencial de control después de que los resultados de su primer concurso de ingreso completamente en línea exhibieran puntajes atípicos y dudas sobre la confiabilidad del proceso. La nueva prueba volverá a medir conocimientos; la crisis también dejó bajo examen a la plataforma, el contrato, la supervisión humana y la capacidad institucional para corregir sin presumir culpables.

El primer concurso completamente en línea

La Universidad Nacional Autónoma de México aplicó por primera vez a distancia todo su Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura. En las jornadas de mayo y junio participaron 158 mil 712 aspirantes. El 17 de julio la institución publicó los resultados: 21 mil 962 personas obtuvieron un lugar mediante el concurso, dentro de una generación de 50 mil 113 estudiantes de primer ingreso que también incluye al pase reglamentado.

La aplicación utilizó sistemas para comprobar identidad, restringir funciones de la computadora, monitorear el entorno y generar alertas mediante inteligencia artificial. La propia UNAM sostuvo desde la primera jornada que la IA no cancelaba exámenes automáticamente: las señales eran revisadas por personal universitario y las decisiones debían basarse en evidencia.

La tecnología operaba como mecanismo de vigilancia. La pregunta que apareció después fue si también podía garantizar condiciones comparables para todas las personas examinadas.

La anomalía apareció después de publicar

Los primeros cuestionamientos no surgieron de un informe institucional, sino de aspirantes y analistas que compararon los resultados con los concursos anteriores. Los puntajes mínimos de varias carreras aumentaron de forma abrupta y la proporción de calificaciones extraordinariamente altas se separó del comportamiento histórico.

Un análisis citado por EL PAÍS encontró que las personas con más de 110 aciertos pasaron de representar 0.9 por ciento en años anteriores a 5.5 por ciento en 2026. El cambio constituye una anomalía estadística; no demuestra por sí solo que cada resultado alto proviniera de una trampa ni permite atribuir a una herramienta específica lo ocurrido.

La distinción importa. Durante la polémica se habló de filtraciones, ayuda de terceros y uso externo de inteligencia artificial, pero no existe una determinación pública que explique qué mecanismo produjo cada resultado. La UNAM integró una comisión técnica, suspendió temporalmente las inscripciones y decidió comprobar una parte amplia de los puntajes mediante otra evaluación.

Decisión editorial

DIFUSO no presenta como culpables a quienes obtuvieron calificaciones altas ni llama “fraude masivo” a una hipótesis todavía sometida a revisión. La inteligencia artificial usada por aspirantes y la empleada por la Universidad para vigilar son problemas distintos; ambos requieren evidencia específica.

Quiénes deberán presentar el examen de control

La UNAM publicó el 5 de agosto los puntajes mínimos para identificar a las personas candidatas al Examen de Control Presencial. El criterio incluye a quienes fueron seleccionados en 2026 y a quienes alcanzaron o superaron el menor puntaje con el que se ingresó al mismo programa, plantel y modalidad en cualquiera de los concursos realizados entre 2021 y 2026.

Las citas individuales estarán disponibles desde el 7 de agosto. La prueba se aplicará del 12 al 19 de agosto en León, Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México. El inicio de clases para primer ingreso fue trasladado al 31 de agosto.

La medida no identifica primero quién incurrió en una conducta indebida. Crea un nuevo grupo de comparación y vuelve a examinarlo de manera presencial. Eso permite verificar desempeño bajo condiciones comunes, pero también obliga a repetir el proceso a aspirantes cuyos resultados pudieron ser legítimos y reabre la competencia para algunas personas que originalmente no obtuvieron lugar.

La plataforma también quedó bajo revisión

El 5 de agosto la Universidad anunció tres auditorías relacionadas con Territorium Life, la empresa contratada para aplicar los exámenes en línea: una revisión tecnológica por una firma especializada, una intervención solicitada a la Auditoría Superior de la Federación y una auditoría interna de la Contraloría universitaria. También decidió terminar anticipadamente el contrato.

La UNAM informó que había pagado 69 millones 189 mil 760.38 pesos por las aplicaciones de bachillerato y licenciatura; 41 millones 907 mil 830.75 correspondieron a 158 mil 558 aspirantes de licenciatura. La empresa deberá entregar las bases de datos propiedad de la Universidad y las revisiones buscarán deslindar responsabilidades.

La rescisión no prueba por sí misma una falla técnica ni sustituye los resultados de las auditorías. Sí reconoce que recuperar la confianza exige revisar algo más que las respuestas de los aspirantes.

Un examen de control no es una auditoría

La nueva prueba puede mostrar cuánto sabe una persona bajo supervisión presencial. No puede explicar por sí sola si el examen original fue filtrado, si las restricciones técnicas fueron vulneradas, si el monitoreo humano reaccionó correctamente o por qué la distribución atípica no detuvo la publicación de los resultados.

Son dos trabajos distintos. El examen de control busca reconstruir una base comparable para asignar lugares. Las auditorías deberán reconstruir el proceso: qué prometía el sistema, cómo operó, qué señales produjo, quién las revisó y en qué momento la institución supo que los resultados se habían apartado de su historia.

Cuando quien vigila también debe ser vigilado

El concurso colocó cámaras, restricciones e inteligencia artificial alrededor de cada aspirante para proteger la integridad de la evaluación. La anomalía invirtió la dirección de la mirada: ahora la plataforma, el proveedor y las decisiones universitarias deben producir su propia evidencia.

Entre el 12 y el 19 de agosto miles de personas volverán a responder un examen. Sus resultados decidirán lugares, pero no cerrarán por sí solos la crisis. Si una prueba necesita otra prueba para recuperar credibilidad, el sistema que la diseñó, contrató, vigiló y validó también está siendo evaluado.